“Todo cambia, nada permanece”-La Vanguardia

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MARTA PLANA
28/04/2018

Nadie duda ya de que estamos inmersos en un momento de gran transformación en el que siete de las diez primeras compañías del mundo por valor en bolsa son tecnológicas: Apple, Alphabet (o Google), Microsoft, Amazon, Facebook, Tencent y Alibaba están en esas primeras posiciones y demuestran claramente la potencia disruptiva del avance tecnológico actual.

Esta nueva economía digital demanda cambios culturales que favorezcan la relación entre las personas y la tecnología. En el corto plazo, miles de puestos de trabajo dejarán de existir como tales y sufrirán una verdadera transformación que, según la Universidad de Oxford, afectará al 49% de los puestos de trabajo actuales. En cualquier caso, el daño será enorme especialmente entre los trabajos de menor valor añadido y que no logren adaptarse. Los efectos negativos que nos afectarán en el corto plazo se transformarán gradualmente en positivos y la destrucción de empleos inicial se paliará con la creación de nuevos puestos. Un final feliz con mucha incertidumbre en el camino en el que deberemos cohabitar con algoritmos, inteligencia artificial y robots.

En el sector financiero estamos viviendo una profunda revolución y necesitamos profesionales muy cualificados: perfiles tecnológicos y no tan tecnológicos (matemáticos, físicos, economistas, abogados…), que den respuesta a las demandas de la nueva economía digital y tengan asumida la necesidad de adaptación y reciclaje. En estas nuevas empresas digitales fintech se agrupan profesionales muy preparados, con perfil internacional y actitud emprendedora, con visión global del negocio y con ciertas aptitudes: solidarios, con ganas de aprender y de trabajar en equipo, sin miedo a explorar y renovarse cada día, y que conviven con algoritmos. En la actualidad son la programación y la actitud emprendedora las habilidades fundamentales para el desarrollo profesional.

Es imprescindible reflexionar sobre cómo acometer los cambios necesarios en el mercado de trabajo que queremos en este momento de revolución digital. La universidad y la formación son y serán elementos clave en la generación de empleo. En España, contamos con excelentes escuelas y universidades. Pero ante el nuevo panorama, es esencial que nuestros sistemas educativos refuercen también el desarrollo de la capacidad de adaptación, la creatividad, la comunicación, el impulso transformador y el espíritu de superación entre sus alumnos. Y, sobre todo, la habilidad de aprender constantemente. Esta será la única forma de competir con algoritmos y robots. Es sencillamente el cambio, es inevitable y constante. No nos asustemos: actuemos y empujemos en la dirección favorable de la tecnología, con el apoyo incondicional de los organismos públicos y el mundo académico.

Lee el artículo completo aquí: https://www.lavanguardia.com/economia/20180428/443101717151/todo-cambia-nada-permanece.html